El ascenso, la era y la caída de Nicolás Maduro
La historia de Nicolás Maduro al mando de Venezuela puede resumirse como un ciclo de polarización extrema, colapso institucional y un desenlace abrupto. Tras la muerte de Hugo Chávez, Maduro asumió la presidencia en abril de 2013 con una ventaja ínfima (1,49% de los votos).
La oposición de entonces, encabezada por Henrique Capriles, denunció fraude electoral y exigió un conteo completo de votos. Desde su llegada al poder, Maduro debió presentarse como heredero político de Chávez para mantener la lealtad de las bases y las Fuerzas Armadas, aunque su legitimidad estuvo marcada por la controversia y el rechazo de gran parte de la población.
El Ascenso: La Herencia de Sombras (2013)
Nicolás Maduro llegó al poder en medio del luto por Chávez y de fuertes cuestionamientos. Al asumir la presidencia (abril 2013), su victoria sobre Capriles fue muy ajustada y el propio Capriles denunció fraude electoral. Este arranque precario obligó a Maduro a emular la retórica y políticas de Chávez para consolidarse. Desde el primer día, su gestión se definió más por la continuidad ideológica que por la estabilidad institucional, sembrando divisiones profundas en el país.
La Era Maduro: Colapso y Supervivencia (2014-2025)
Durante sus años en el poder, Maduro enfrentó tres procesos críticos que llevaron a Venezuela al borde del colapso:
- Descalabro Económico: Con la caída de los precios del petróleo en 2014, la economía venezolana entró en recesión. En 2014 el PIB se contrajo un 4%. y en los años siguientes la contracción fue aún más profunda. Para 2022 se calcula una reducción acumulada del PIB superior al 75%. La inflación se volvió hiperinflación: entre 2013 y 2019 los precios aumentaron 5.395.536.286% acumulados, pulverizando el poder adquisitivo. El resultado fue escasez crónica de alimentos y medicinas. Esta crisis fue evidente incluso en las protestas: manifestantes elaboraron símbolos con billetes bolívares ya sin valores, reflejo de una moneda arruinada por la devaluación y el excesivo gasto público. Fuentes: Reuters, Informe Foro Mundial 2024
Aniquilación Institucional: La Asamblea Nacional elegida en 2015 cayó en manos de la oposición, lo que desencadenó una batalla institucional. El Tribunal Supremo de Justicia (controlado por el oficialismo) declaró en 2016 que la Asamblea estaba en “desacato” y dejó sin efecto sus decisiones. En enero de 2019, la AN proclamó presidente interino a Juan Guaidó, quien fue reconocido oficialmente por más de 50 países. Sin embargo, Maduro mantuvo el control del aparato estatal y militar, impidiendo que Guaidó ejerciera realmente el poder. La consecuencia fue la coexistencia de dos gobiernos de facto: el oficialista de Maduro y el interino sin control territorial de Guaidó. Fuente: Vivencia de la autora
La “Burbuja” y la Migración: Para sobrellevar las sanciones internacionales y la crisis, el régimen permitió una dolarización informal de la economía. Maduro aplaudió este fenómeno como una “válvula de escape”, que benefició a segmentos privilegiados en Caracas. Surgieron los llamados “bodegones”, supermercados y tiendas de lujo abastecidos con dólares, mientras el resto del país sufría apagones y falta de servicios. Este contraste profundizó la desigualdad: una minoría vivía en una burbuja de consumo dolarizado, mientras la mayoría enfrentaba la miseria. Como consecuencia, se desató una de las crisis migratorias más grandes del mundo: casi 8 millones de venezolanos (cerca de un tercio de la población) abandonaron el país en busca de mejores condiciones. Esta diáspora (la mayor en la historia reciente de América Latina) obligó al autor de este relato, junto a otros millones de compatriotas, a vivir en el exilio, añadiendo un dolor personal al drama colectivo.
Quienes vivimos en una Isla: por otra parte algunos profesionales ( nos tocó) y comerciantes con trabajos que pagaban desde el exterior por supuesto en divisa extranjera, los comerciantes que se quedaron en resistencia, levantando negocios y otros sufriendo los avatares de deudas, préstamos en dólares y vivir al día. En otra Isla se quedaron los funcionarios públicos devengando un salario miserable y obligaos a trabajar en el comercio informal
El Clímax: La Captura (Enero 2026)
El fin del régimen llegó tras unas elecciones presidenciales de julio de 2024 calificadas de fraudulentas. La oposición (liderada por Edmundo González Urrutia) asegura que su candidato ganó los comicios, pero el Consejo Nacional Electoral, en manos oficialistas, declaró vencedor a Maduro sin mostrar las actas ni permitir auditorías. Esta manipulación fue el último eslabón de su ilegitimidad.
En la madrugada del 3 de enero de 2026 se desató la fase de captura, el inicio del final. Ciudadanos de Caracas reportaron al menos siete explosiones y sobrevuelos de aviones sobre zonas estratégicas, mientras parte de la ciudad quedaba a oscuras. Poco después, el presidente estadounidense Donald Trump publicó en redes sociales que EE.UU. había ejecutado “ataques a gran escala” en Venezuela y que Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores habían sido “capturados y sacados del país”. Estos anuncios coincidieron con la divulgación de cargos criminales contra la pareja en una corte de Estados Unidos: la fiscal general Pam Bondi indicó que enfrentaban acusaciones en Nueva York por conspiración de narcotráfico y narcoterrorismo. Trump calificó la operación de “exitosa” y “brillante”, destacando la colaboración de fuerzas especiales estadounidenses.
Es importante señalar que muchos detalles circulados en redes sobre esta operación (nombres en clave, infiltraciones secretas, simulacros de búnker, etc.) no han sido confirmados por fuentes oficiales. Fact-checkers resaltan que la espectacular “foto” de Maduro esposado saliendo de un avión con chancletas fue un montaje digital. En esta etapa final, la única narrativa verificada provino de agencias de noticias serias: el exilio y las sanciones habían diezmado al gobierno de Maduro, y Estados Unidos inició acciones directas al tiempo que presentaba cargos legales formales.
En retrospectiva, la era de Maduro puede verse como un edificio en llamas al que su administrador decidió sellar las puertas en lugar de apagar el fuego: las estructuras económica e institucional se consumían bajo sus pies, mientras él mantenía el control por la fuerza, hasta que una intervención externa derribó los muros para rescatarlo de entre los escombros. Esta metáfora es particularmente resonante para muchos venezolanos mayores (como los autores de este texto), que sufrieron el colapso de su país y el éxodo de sus conciudadanos.
La tragedia queda grabada en la memoria: cuando el último muro cayó, Maduro fue trasladado esposado a EE.UU. para enfrentar la justicia, dejando atrás una Venezuela devastada por años de crisis, esta que se evidencia en las estructuras de la petrolera venezolana devastada, las universidades, las empresas de producción de alimentos, insumos, devastadas y desequilibradas relaciones económicas, cero importaciones beneficiosas, cero créditos de bancos, bancos cercenados, presos por intereses del narcotráfico, un gobierno sostenido por el narcotráfico..
Fuentes: Reuters y fuentes diversas, recreado por análisis propios
La narrativa es producto de la vivencia. Los datos y las informaciones de porcentajes son públicas de diferentes portales.
Por Franahid Dsilva. Politólogo Universidad de los Andes. Venezuela
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por dejarnos tu comentario. Son muy importantes para nosotros